Últimas tardes con Teresa (mañanas). La recta final no es tal, sólo es final. Las neuronas están de fiesta, o amotinadas, pasan de instrucciones concretas y nos complican la labor en el momento en que más las necesitamos. Es mi caso, obviamente; me cuesta mucho entender todo, estoy fatigado, pero creo que hay una explicación.
Desde el fin del módulo fantástico, el tres, el de la interacción y la comunicación, ha tocado trabajar mucho. Vivíamos en la burbuja de lo guay, del éxtasis, del descubrimiento y conquista del territorio del saber y su utilidad, del "qué bonito es todo". Pero hace un mes, aproximadamente, la profe ha sido sustituida por sus quince alumnos, encargados de sacar el resto de la programación a través de simulaciones didácticas. Como no hay uniformidad, ni dominio de las materias, ni de la metodología, ni de los nervios (la práctica es realmente buena para esto) el resto del aprendizaje es como un gran cuadro impresionista; pinceladas de estilos propios, de voluntad, de ganas, ligadas todas ellas por unos puntos de sutura de la maes
tra., con retazos de temas sin abordar por sus pupilos, prácticas de esos temas, etc. Es, en definitiva, nuestro cadáver exquisito. Está claro que Teresa sabe que esta metodología es la adecuada, que aprendemos de la observación, del esfuerzo, de la crítica interna y externa, de los fallos, de la ignorancia...de lo difícil. Lo más fácil es ser un capón de Villalba, dejarte abrir en pico y que te llenen el buche.
Por eso, quizás no parezca el mejor momento para extraer conclusiones, pero sí, lo es. De nada vale que seas un experto comunicador si no dominas una metodología, si no te empapas del módulo dos "programación didáctica", si no sabes cuáles son los objetivos, si desconoces el sentido de los contenidos.
Muchas veces hemos oído que estos cursos están diseñados para que el alumno no tenga que estudiar en casa...¿alguien se lo cree?
Desde el fin del módulo fantástico, el tres, el de la interacción y la comunicación, ha tocado trabajar mucho. Vivíamos en la burbuja de lo guay, del éxtasis, del descubrimiento y conquista del territorio del saber y su utilidad, del "qué bonito es todo". Pero hace un mes, aproximadamente, la profe ha sido sustituida por sus quince alumnos, encargados de sacar el resto de la programación a través de simulaciones didácticas. Como no hay uniformidad, ni dominio de las materias, ni de la metodología, ni de los nervios (la práctica es realmente buena para esto) el resto del aprendizaje es como un gran cuadro impresionista; pinceladas de estilos propios, de voluntad, de ganas, ligadas todas ellas por unos puntos de sutura de la maes
tra., con retazos de temas sin abordar por sus pupilos, prácticas de esos temas, etc. Es, en definitiva, nuestro cadáver exquisito. Está claro que Teresa sabe que esta metodología es la adecuada, que aprendemos de la observación, del esfuerzo, de la crítica interna y externa, de los fallos, de la ignorancia...de lo difícil. Lo más fácil es ser un capón de Villalba, dejarte abrir en pico y que te llenen el buche.Por eso, quizás no parezca el mejor momento para extraer conclusiones, pero sí, lo es. De nada vale que seas un experto comunicador si no dominas una metodología, si no te empapas del módulo dos "programación didáctica", si no sabes cuáles son los objetivos, si desconoces el sentido de los contenidos.
Muchas veces hemos oído que estos cursos están diseñados para que el alumno no tenga que estudiar en casa...¿alguien se lo cree?
